Trilogía sombría
Saga de novelas de Norman Berra
lunes, 23 de febrero de 2026
viernes, 20 de febrero de 2026
Los Gigantes en La fragua
CAPÍTULO XI (fragmento)
La caminata les había abierto el apetito: comieron abundantemente y, luego del almuerzo, hicieron un descanso de 40 minutos antes de comenzar el ascenso.
La ruta no presentaba mayor dificultad. Bastaba con usar adecuadamente piernas y brazos para subir. Cuando los turistas miraron hacia abajo para ver cuánto habían ascendido, ya estaban a punto de hacer cumbre.
La vista desde la cima era magnífica. El Valle de Punilla lucía al sol en todo su esplendor. Les describió el panorama que se ofrecía ante sus ojos. Recostada sobre las faldas de las Sierras Chicas podían ver Villa Carlos Paz, rodeando al dique San Roque; detrás de ese cordón, la ciudad de Córdoba. A lo largo del valle, con algunas nubes rondando, se insinuaban Bialet Massé, Cosquín y La Falda. Casi al pie del cerro, eran visibles los piletones del antiguo complejo uranífero, al igual que el camino serpenteante que conducía al lugar. Hacia atrás, podían ver el cordón central del macizo y los pequeños vallecitos y cañadas que corrían en sentido perpendicular al Cerro La Cruz.
Los turistas se dedicaron a sacar fotos. Él se sentó, mirando hacia el norte. Pasada media hora, les dijo que era momento de bajar. Eran las cinco de la tarde cuando completaron el descenso de la montaña. Luego de hacer un alto, prosiguieron su camino hasta el Valle del Nippur, en donde se levantaban los refugios del Club Andino de Villa Carlos Paz y del Club Andino Córdoba. A los turistas que acababan de trepar el Cerro La Cruz, el ascenso hacia las alturas del cordón central (el macizo donde, kilómetros adelante, reposaba el Mogote, la mayor elevación de Los Gigantes) les pareció más dificultoso que la montaña.
martes, 10 de febrero de 2026
La Cripta Jesuítica del Antiguo Noviciado en La fragua
CAPÍTULO XXVI (fragmento)
A una veintena de cuadras de la Central de Policía, el señor S acompañaba a la pareja de italianos a una casa de cambios. Esa misma noche viajarían a Brasil. Al salir del comercio, caminaron cuatro cuadras y luego se detuvieron en la intersección de la avenida con calle Rivadavia, en la vereda opuesta al edificio de Olmos 91, para mirarlo de frente.
–Ese edificio de enfrente tiene una extensión de 32 metros, cinco pisos y una terraza de dos departamentos. Fue diseñado por dos arquitectos franceses en los años 20, con un estilo neoclásico. Quiero que crucen la calle conmigo para apreciar algo especial en su construcción.
Cruzaron la calle, torciéndose hacia la confitería de la esquina contigua al edificio.
– ¿Lo ven? Tiene apenas tres metros y 70 centímetros de ancho, que se angostan aún más hacia calle Rivadavia. Es una de las construcciones más angostas del mundo: en Nueva York hay una habitable que es más estrecha, pero en forma de torre, lisa, no un verdadero edificio como este.
Los italianos silbaron admirativamente y se posicionaron para disparar una secuencia de fotos desde el limitado ángulo que tenían en esa esquina.
Después de almorzar regiamente en un restaurante céntrico, aprovecharon la tarde para un último circuito por el centro histórico. Dividió el paseo en dos partes: durante las primeras tres horas, les hizo conocer las numerosas construcciones subterráneas realizadas durante la colonia y el siglo XIX: las celdas del Cabildo, que databan del siglo XVII y XVIII, la celda de castigo y reflexión del Colegio Nacional de Monserrat y la Cripta Jesuítica del Antiguo Noviciado.
martes, 1 de julio de 2025
El volcán Lanín en La fragua
CAPÍTULO LII (fragmento)
Al mismo tiempo que Dell´ Arthur le ordenaba al guardia del edificio cerrar el ingreso, en su departamento Loringhoven se sonrojaba ante un comentario de Corostic, quien estaba vestido de manera similar al personal de servicio de la universidad.
–Es usted más linda de lo que se vio en televisión.
–Muchas gracias –respondió la geóloga, algo incómoda–. Vio la nota sobre el volcán –dijo, tratando de recuperarse de la sorpresa.
La puerta aún tenía el pasador puesto. Entonces, Corostic dijo, en un tono íntimo:
– ¿Conoce la historia de la doncella que fue lanzada al cráter del Lanín? Según la leyenda, fue para aplacar al dios Pillán, furioso porque un grupo de jóvenes de una tribu local había matado a unos huemules.
La sensación de déjà vu que le provocó escuchar en esa situación las mismas palabras que ella había dicho en la Facultad activó una alarma en el cerebro de la geóloga, pero Corostic sacó su arma antes de que ella pudiera reaccionar. Con suavidad, la hizo apartarse hacia atrás y corrió él mismo el pasador de la puerta.
–No grites –dijo, tuteándola de repente.
Atemorizada, Loringhoven negó con la cabeza. Recién en ese momento, se percató de que no había señales del policía de consigna y se odió por estar aún somnolienta. “¿Cómo pude ser tan estúpida?”.
Aunque seguía apuntándola, él parecía tranquilo. La hizo sentarse y luego hizo lo mismo. La miró largamente, casi con delectación.
–La leyenda cuenta que en la cima del Lanín vivía el dios Pillán, quien se enfureció cuando unos jóvenes de la tribu Huanquimil mataron a unos huemules. Para calmar su furia, decidieron sacrificar a la hija del cacique de la tribu: un cóndor la lanzó al cráter del volcán...
miércoles, 16 de abril de 2025
Córdoba subterránea en La fragua (1)
CAPÍTULO XXVI (fragmento)
A una veintena de cuadras de la Central de Policía, el señor S acompañaba a la pareja de italianos a una casa de cambios. Esa misma noche viajarían a Brasil. Al salir del comercio, caminaron cuatro cuadras y luego se detuvieron en la intersección de la avenida con calle Rivadavia, en la vereda opuesta al edificio de Olmos 91, para mirarlo de frente.
–Ese edificio de enfrente tiene una extensión de 32 metros, cinco pisos y una terraza de dos departamentos. Fue diseñado por dos arquitectos franceses en los años 20, con un estilo neoclásico. Quiero que crucen la calle conmigo para apreciar algo especial en su construcción.
Cruzaron la calle, torciéndose hacia la confitería de la esquina contigua al edificio.
– ¿Lo ven? Tiene apenas tres metros y 70 centímetros de ancho, que se angostan aún más hacia calle Rivadavia. Es una de las construcciones más angostas del mundo: en Nueva York hay una habitable que es más estrecha, pero en forma de torre, lisa, no un verdadero edificio como este.
Los italianos silbaron admirativamente y se posicionaron para disparar una secuencia de fotos desde el limitado ángulo que tenían en esa esquina.
Después de almorzar regiamente en un restaurante céntrico, aprovecharon la tarde para un último circuito por el centro histórico. Dividió el paseo en dos partes: durante las primeras tres horas, les hizo conocer las numerosas construcciones subterráneas realizadas durante la colonia y el siglo XIX: las celdas del Cabildo, que databan del siglo XVII y XVIII, la celda de castigo y reflexión del Colegio Nacional de Monserrat y la Cripta Jesuítica del Antiguo Noviciado.
Antiguas celdas del Cabildo Histórico (foto: Municipalidad de Córdoba).
sábado, 15 de marzo de 2025
Tres volcanes alineados en La fragua
CAPÍTULO LIII (fragmento)
AQUIS SUBMERSUS
(ERNST)
Una vez más, Corostic miró el cristal del invernadero, decenas de metros debajo. Pero sus ojos afiebrados por la locura no vieron esos paneles, sino la imagen del Ojo del Silencio, en las cercanías de Metzadir; el estanque al que nunca se había arrojado. Sintió una vibración desconocida en sus piernas, y saltó…
Al entrar en posición vertical en el agua, sintió el latigazo de la piel contra la superficie, el hormigueo de miles de agujas en sus muslos y casi inmediatamente una frescura indescriptible que lo arrastró suavemente hacia las profundidades.
En el piso cubierto de vidrios destrozados, Abel Corostic yace con la mitad inferior de su cuerpo seccionada. Se desangra rápidamente, pero en su delirio está bañándose en las aguas templadas del Esmeralda, el lago alimentado por el río que nace en el volcán Tronador. La última imagen que creen contemplar sus retinas es la misma que vio hace años, desde un avión, en las cercanías de Pucón, Chile: el Villarrica, el Quetrupillán y, al fondo, el Lanín, los tres majestuosos volcanes alineados como en una constelación.
Los volcanes Villarrica, Quetrupillan en Chile y Lanin en Argentina. Foto: @RecorriendoMon
martes, 11 de marzo de 2025
El Cinturón de Fuego en La fragua
CAPÍTULO XXXIX (fragmento)
EL RETORNO DE
–Vamos a introducir ahora un tema que retomaremos en la próxima clase. En la provincia de Córdoba, hay varios parajes que permiten apreciar formaciones volcánicas. Existen tres áreas destacadas: la de Sierra de los Cóndores-Piedras Moras, constituida por coladas basálticas. Las rocas pardo-rojizas de la zona dan nombre al dique ubicado allí. Otra es Chaján, al sudoeste de Río Cuarto, y el más importante de todos es el distrito de Pocho, con volcanes que han soportado 10 millones de años de erosión. Algunos han perdido altura, pero aún evocan a los antiguos gigantes, como los conos del Yerba Buena y el Ciénaga.
– ¿Hay alguna actividad volcánica residual allí? –preguntó un alumno de la segunda fila.
–Sí, todavía se encuentran manifestaciones hidrotermales. Para una reseña de episodios de vulcanismo en tiempos históricos, anoten: en nuestro país, las erupciones más recordadas fueron la del Quizapu, cuyas cenizas llegaron a caer en Buenos Aires en el año 1932. Respecto al Ojos del Salado, cuya erupción podemos ver ahora en vivo y en directo, tengan en cuenta que integra el Cinturón de Fuego, un círculo de actividad volcánica alrededor del Pacífico que se extiende desde Japón hasta América Latina y que cuenta con unos 300 volcanes.
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CAPÍTULO LII (fragmento) Al mismo tiempo que Dell´ Arthur le ordenaba al guardia del edificio cerrar el ingreso, en su departamento Loring...
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CAPÍTULO XX (fragmento) Anochece, y la tormenta que llegó desde el este hace rugir las ventanas de Metzadir. El viento suena como una tr...
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CAPÍTULO IV (fragmento) Lavó la vajilla. Eran las once. Despejó la mesa del estudio y empezó a revisar literatura de casos partiendo de lo q...






